lunes, 12 de enero de 2015

Lo que dijo el Padre Novoa, S. J. en RCN A propósito del terrorismo islámico.

Otto Ricardo-Torres.

De antemano, me pido que el respeto a la dignidad sacerdotal del P. Novoa y el hondo aprecio que tengo por los jesuitas no me vaya a impedir decir lo que debo decirle: “Amicus Plato, sed magis amica veritas”, esto dicho por Aristóteles refiriéndose a su maestro, Platón: “Soy amigo de Platón, pero más amigo soy de la verdad”.

Hoy en RCN, invitado por la cadena radial para que diera su opinión acerca del terrorismo que masacró a los doce periodistas de Charlie Hebdo en París y a los otros judíos del restaurante, este sacerdote, sin rubor alguno, salió a decir cosas contrastando la verdad del Libro sagrado del Islam con las evidencias, que no sólo se han dado en París, sino que están ocurriendo en África, Siria, Irak, Pakistán, en los acuchillamientos casi diarios en Israel por parte de los terroristas vecinos y, siglos atrás, en las conquistas mundiales que realizó el Islam en Europa, África, Asia. A estas evidentes realidades, no de ahora sino de toda la vida, las estimó el sacerdote jesuita como propias de una insignificante minoría.

También se pudieron excusar y contrastar los atropellos genocidas de la colonización y conquista de América por parte de España y de la Iglesia Católica como algo que no estaba contemplado en ninguna parte de los Libros Sagrados, Antiguo y Nuevo Testamentos. Pero se cometieron, y al precio de haber sepultado para siempre pueblos y culturas nativos, como pasó en Egipto y África en general y en Asia, y estuvo ocurriendo en Europa durante poco menos de 8 siglos, por parte del Islam.

Sin embargo, el Papa Juan Pablo II, hombre de recio carácter y similar transparencia, alguna vez pidió perdón públicamente por el patrocinio de la Iglesia Católica de entonces a las atrocidades criminales cometidas por los españoles, con la cruz y la espada, en Hispanoamérica (avant la lettre) contra las comunidades indígenas. Gran gesto que puso punto final a esa vergonzosa y nefanda teocracia genocida. Eso es fe, verdad plausible de apóstol. Sin blandos enredos hermenéuticos librescos.

Me pregunto si cuando San Ignacio de Loyola fundó la Compañía de Jesús en España, esta nación era libre o estaba sometida al yugo del Islam; o contra quiénes lucharon los Cruzados y España durante tantos siglos, si no fue contra esta insignificante minoría que hoy se expande, de manera implacable y cruel, por toda la geografía de la tierra con designios similares, aterrizando el 11 de septiembre en Las Torres Gemelas de Nueva York y ahora en París, pasando por los atentados y misiles cuotidianos contra Israel..

Además, para redondear su doctrina, el sacerdote Novoa se fue hasta contrastar la bondad del cristianismo con los “3000 crímenes” cometidos por Obama, el Presidente de EE UU, cuidándose de callar en alianza con qué países ha actuado EE UU ni para defender a quiénes, hoy y antes. Bastaba recordar lo que hizo Saddan Hussein contra kurdos, iraníes y los países del Golfo, que no fuera invadirlos y matarlos con bombas químicas. ¿Qué habría sido del mundo si no se detiene a ese monstruo en batalla solicitada y auspiciada por los mismos países árabes invadidos? ¿Y el caso de Afganistán con los talibanes destruyendo monumentos budistas, condenando a las mujeres a la esclavitud y a la ignorancia y, tal como en los otros estados afines, sin excepción, instaurando a sangre y fuego la teocracia genocida?

¡El horror! Cuesta creer lo que dijo el Padre Novoa en esa intervención. Al Qaeda y afines, con toda seguridad, lo están aplaudiendo. Algo similar ha ocurrido en el catolicismo, con argumento parecido. No obstante, si bien en los libros sagrados y en las iglesias y en los rezos católicos, los santos son multitud, salga uno a la vida diaria y verá que esa sacralidad textual es letra muerta. Sin ir muy lejos, no hay narco que se respete que no sea devoto de un santo católico.

Cuánto me he alegrado con las declaraciones recientes del actual Presidente de Egipto denunciando y condenando con argumentos muy sinceros, valerosos y no de cajón, estas crónicas acciones de tantos islamistas. Ya antes, otro alto personaje árabe, también valiente y sincero, de Yemen, tal vez, hizo una declaración similar. La ideología –han dicho- ha corrompido a estos matarifes del Islam que, de paso, le han estado haciendo daño a su doctrina sagrada. Esto es lo que hay que hacer y no las contemporaciones habilidosamente moderadas para quedar bien mejor no decir con quiénes.

Según las evidencias históricas, lo que parece es que el terrorismo ha sido la punta de lanza del Islam, cuyas conquistas pasan del terrorismo a la moderación para consolidarlas.

Casa Esenia, enero 9 del 2015.

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