jueves, 22 de enero de 2015

LECCIONES PARA MÍ. DE LAS LÍNEAS PARALELAS.

Otto Ricardo-Torres

(A mis mejores amigos).

Con el tiempo, nos damos cuenta de por qué el saber empieza al saber que uno no sabe. Si Sócrates dejó dicho que “Solo sé que nada sé”, es porque sabía. ¿Y qué es lo que sabía? Posiblemente supo que el saber es EN uno, no DE uno.
La arrogancia del ego se apropia de lo que no es suyo, sino ajeno, obra de dación o donación. Al momento de saber, el ser salta, sorprendido por la iluminación, cual visita del ángel, que otros dicen de este modo. Sin el uno del ego, aparece uno. Estando ahí, uno es cuando desaparece. La transparencia es nuestra unidad real, nuestra identidad. El cuerpo, el nombre, el organismo.., envuelven la identidad, dan sonido al ser, pero este no se agota en la presencia ni en la hoja de vida.
Este saber se da de dos maneras, mental y vivencialmente (perdón por esta gastada palabra). El saber mental es una antesala del conocimiento, pero todavía es apenas su reflejo. Cuando el conocimiento va a la fuente del reflejo, el espejo desaparece y son uno el conocedor y el conocimiento. Entonces uno es Uno, no uno.
De este modo, entiendo al Tao: /EL QUE DICE NO SABE/ EL QUE SABE NO DICE. Este no-decir (según me parece), no es por carencia de saber sino por excedencia o plenitud del mismo.
Otto Ricardo-Torres
Casa Esenia, mayo 31 del 2014.

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