miércoles, 31 de diciembre de 2014

Prosaísmos. Mira sin ver. No-hacer.

Otto Ricardo-Torres.

Mira sin ver.
No tienes nada en la memoria.
El mundo se acerca a contemplar la inocencia.

De una memoria a la otra ingresamos sin memoria.
Al venir. Al ir. Las sandalias quedan siempre en el umbral.

Venimos de La Casa, pero siempre estamos regresando a Ella.

Al salir, entramos hacia afuera.

A La Casa entramos sin la memoria de la casa.
Y viceversa. Esto es hacer no-hacer.

… La quebrada que rebosa de agua cristalina
fluye cielo, simulándose vacía.

Todo lo vacío está lleno de Nada,
estampas intemporales del vacío.

En la otra memoria vive la magia.
Cuando uno es y ya no está.

El único interlocutor del
misterio es la inocencia.
Lo visto es el que ve.

**

Ahora abre el libro y espera   Espera.
Déjalo que él pase una hoja,  otra,
y que él se aquiete o cierre solo.

Cierra el libro y espera   Espera a que él decida.
Alguien ha empezado a leerlo, mirándote.

Dile al ego que no es su fuerza de voluntad,
sino la voluntad de allá.

El día está azul, el aire sobrio.
Observa.
Observa atentamente la rama que te mira.
Ella sola, únicamente ella empieza a moverse,
tal vez buscando la manera de comunicarse contigo.
Entonces, no te muevas.
Quieto en la estatua y la pupila.
Agua  y  luz   sin darte cuenta.

Hazlo, y ve con inocencia.
Despacio.
El misterio es sin asombro.

Advierte que las sombras coexisten con las hojas secas.
Se murmuran.
Si las sombras pasan por encima de ellas,
crujen en coro.
Donde ellas suenan
es también el más allá.
Deja que tu oído entre ahí.
Y, tras el oído, tú.

Mira sin ver, no tienes nada en la memoria.

Las sombras, al descuido,
se están moviendo solas,
por su cuenta,
respirando,
habitadas por Eso
que las mueve.

En el viento hay criaturas
que la luz no deja ver.

***

… Cierto día  meditando a la intemperie entre una llovizna minúscula 
resultamos ojos cerrados en silencio donde había sol,
y todos retornamos con la piel
untada de aquel sol rosa.
Los tres. Ellas y yo.

Milagros del silencio, umbrales desde donde
se filtran países entre las pupilas.

El más allá está aquí, al alcance
de las vislumbres
del no-hacer.

Casa Esenia, diciembre 29 del 2014.

No hay comentarios: