sábado, 20 de diciembre de 2014

Miguel Hernández, Josefina y Dafne.


Algunos de mis Aportes Académicos III

Otto Ricardo-Torres, Miguel Hernández, Josefina y Dafne. Montería: El Túnel, 2011. Palabras preliminares del maestro José Luis Garcés González. Diagramación de Felicia Palomo. Colección: C-200, 122 págs. Texto dedicado a Miguel Hernández en el centenario de su nacimiento y a la “centenaria e ilustre Universidad del Cauca”, de la cual soy profesor honorario.

El texto tiene por objeto el análisis del primer poema del libro póstumo Cancionero y romancero de ausencias, escrito por el poeta en la cárcel, donde murió de tifo. Mi segunda tesis en el postgrado que cursé en el Instituto Caro y Cuervo fue sobre Miguel Hernández, con el profesor Carlos Hamilton, de la Fundación Fullbrigt. En este, como en todos mis análisis de crítica poética, el método empleado es el de la Poética semiótica. Este poemilla –o madrigal, que diría- me causó muchos desvelos y chamboneos durante años, en pos de su clave. También era casi materia obligada en algunas de mis clases.

Así que me he venido acompañando casi que durante toda mi vida docente de Miguel Hernández. Aquí en Bogotá tuve el privilegio de conocer y ser amigo de Rafael Tréllez, español, quien fuera jefe militar de Miguel Hernández en las tropas republicanas. Anduve, pues, por un lado y otro, en especial recorriendo su obra, y he lamentado mucho que la crítica no se haya salido de la reiteración de la mirada al niño yuntero, al pastor de ojos abiertos, a la Elegía que sabemos, sin reparar en su poemario póstumo, la catedral sonora donde florece, con suma depuración, la más fina y acendrada lírica de este poeta. Allí encontramos compromiso, pero con arte, y arte concentrado casi todo él en el canto a la esposa y a los hijitos, como razón de ser de su lucha, y la poesía, ahora sí, como una de esas formas de lucha.

Pero la poesía poesía, sin concesiones al panfleto de tres pesos. En efecto, el poemario es un sostenido de violín al amor, al amor de carne y hueso, humano, mediante una técnica muy depurada y concentrada, pocas veces leída en un autor de militancia política. El rigor domina en cada uno de los poemillas del texto, cuya publicación corrió a cargo de la viuda, Josefina Manresa, por cierto hija de un sargento de la siniestra Guardia Civil Española de entonces. Ella, Josefina, es Dafne en el libro, concreción ibérica del mito griego, por virtud del heroísmo con el que ella fue fiel a su marido, a pesar de ser hija, como ya dije, de un sargento de la tal Guardia. Me dio mucha satisfacción concluír este librito, así como gratitud al maestro José Luis Garcés González por haberse hecho cargo de su publicación y presentación.

El poemita es este:
1
De la contemplación
nace la rosa;
de la contemplación, el naranjo
y el laurel:
tú y yo del beso aquél.

La fundamentación teórica la expongo en dos cotextos dentro del libro: I. Cotexto de la Semiótica Poética. Las dos lenguas en el texto poético, y II. Cotexto sobre esteticidad y artisticidad del poema.


Otto Ricardo-Torres
Casa Esenia, diciembre 19 del 2014.

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