miércoles, 6 de abril de 2011

C a n t a r


(A Cuiva, aldea natal)
Otto Ricardo-Torres.
I
Callar, amor, es cantar
A solas sin ser oído;
Es cantar con el callar,
Es hablar en el olvido.
Resonancia en el silencio,
La memoria es mi canción:
Afueras de soledad,
Concierto en el corazón.
Mirar ya no es contemplar,
Sino pulsar el sonido:
El camino y las aldeas,
Disueltos en el oído.
Todo el tiempo estuvo andando
El dolor en mi camino:
Un mundo triste y amigo,
Compañero del destino.
Si el amor calla en la boca
Y hablan los ojos por ella,
Por qué mi voz no te toca
Con la mirada o su huella?
Este canto es el callar
De pena que va conmigo.
Con tristeza va el camino
Cuando se alza el cantar.


Callar, amor, es cantar
A solas sin ser oído;
Es cantar con el callar,
Es hablar en el olvido.
II
Camino del cancionero
Con aroma juvenil,
Cuándo volver a vivir
Bajo el cielo en que nací?
Pasan voces todavía
Frente al pretil de mi casa,
Donde un niño está sentado
Sin su tiempo, que no pasa.
Tiempo y no tiempo es igual
Cuando mí es lejos de mí,
La íntima lejanía
Del hijo niño que fui.
En las aldeas de mi alma,
Conduelen en mi nostalgia
El mismo gallo que canta
Y el matorral, los caminos.
En mis pasos va mi casa,
Cuiva natal aborigen,
Con sus veranos de malva
Y sus inviernos rubí.
Soy un hijo por nacer,
Pues voy viviendo el morir,
Muertos vivos quiero ver,
Los que se fueron sin mí.
Callar, amor, es cantar
A solas sin ser oído;
Es cantar con el callar,
Es hablar en el olvido.
III
Conmigo, Padres, va Dios
-No conmigo, sino en mí-,
Angel, Maestro y Amigo,
En mi morir y vivir.
En la fronda azul y sol,
Sagrario de la ilusión,
Van volando chiritongos
Dibujando su canción.
Hortelanos de la fronda,
Evangelistas del sol,
En sus países de ámbar
Nace el ángel, vive Dios.
Sea el silencio mi cantar,
Si estoy viviendo el nacer,
Si estoy volviendo a mi Casa
Para verme amanecer.
Callar, amor, es cantar
A solas sin ser oído;
Es cantar con el callar,
Es hablar en el olvido.
Otto Ricardo-Torres
Casa Esenia, 1998.
(Publicado).

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